Isla Reunión: especiación en el Índico Sur

Durante la primera quincena del pasado mes de abril acudimos a nuestra cita anual con los fascinantes Zosterops borbonicus de Isla Reunión, en el Índico Sur. La isla está situada a unos 800 kilómetros al este de Madagascar, tiene el tamaño aproximado de Tenerife, y comparte con la isla canaria una espectacular diversidad de hábitats debido a su accidentada topografía. Desde 2008, y en colaboración con el grupo de Christophe Thébaud en la Universidad de Toulouse, estamos investigando un sorprendente caso de diversificación intra-insular en esta especie. Mientras que en la vecina isla de Mauricio la especie es monotípica (todos los individuos son similares en color), en Reunión existen cinco variantes de color bien diferenciadas y distribuidas en distintas partes de la isla. Para entender los mecanismos evolutivos que dan lugar a estas diferencias en una isla tan pequeña, y así inferir los procesos que generan las especies, utilizamos datos de campo como medidas morfológicas y de color, así como datos moleculares a escala genómica. Esto nos ha permitido descubrir que la selección natural ha hecho que las poblaciones de las partes altas de la isla estén muy diferenciadas genéticamente de las de las partes bajas, mientras que la selección sexual parece ser la responsable de la diferenciación entre las tres variantes de baja altitud.

Además de muestrear las poblaciones a lo largo de gradientes y zonas de contacto para avanzar con nuestros análisis genéticos y morfológicos, llevamos a cabo un seguimiento anual de las poblaciones de altura en cinco localidades situadas en los brezales que dominan la isla por encima de los 2.000 metros. En estas zonas altas, la variante de Z. borbonicus es polimórfica, es decir, que los individuos pueden ser de color marrón o de color gris, de igual forma que una persona puede tener los ojos azules o marrones. En cinco localidades distintas, capturamos las aves y las marcamos con anillos de colores para poder luego identificar individuos a distancia. A medida que marcamos individuos y los vamos recapturando o reavistando a lo largo de los años, obtenemos una estima de la sobrevivencia de cada individuo y por tanto de la adecuación biológica de la variante a la que pertenece. Esto es muy importante para entender qué caracteres fenotípicos están relacionados con la adecuación de cada uno de los morfos, y así entender qué factores generan y mantienen este interesante polimorfismo.

Este año el equipo de campo ha estado formado por Christophe Thébaud (Universidad de Toulouse), Jennifer Devillechabrolle (bióloga de la Reserva de Nouragues en la Guayana Francesa), y yo mismo, Borja Milá, y además hemos contado con la ayuda puntual de biólogos y guardas del Parque Nacional de la Reunión, interesados en aprender técnicas de seguimiento de poblaciones de aves. Hemos tenido suerte con el tiempo y hemos conseguido buenas tasas de capturas en las distintas estaciones de anillamiento. Uno de los momentos más memorables fue recapturar en las redes una hembra que anillamos por primera vez en 2008, y que por tanto tiene ya más de 8 años de vida… ¡Una edad nada desdeñable para un ave tan pequeña! Ya es la segunda vez que la recapturamos en los últimos años y como sus tres anillos de plástico son de color lila, la llamamos Violeta.

Para saber más sobre el proyecto podéis visitar la siguiente página web

Borja Milá es investigador en el Departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC). Puedes visitar su página web en: http://www.borjamila.com

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