Descubriendo microorganismos escondidos dentro y bajo las piedras del desierto del Namib.

Asunción de los Ríos, del grupo de Ecología microbiana y Geomicrobiología (Dpto. Biogeoquímica y Ecología microbiana del MNCN), va a participar en una expedición internacional al desierto del Namib, Namibia, que comienza el 12 de abril. Está organizada por el Centro de Ecología microbiana y genómica (CMEG) de la Universidad de Pretoria y el Instituto de biotecnología y metagenómica (IMBM) de la Universidad de Western Cap.

Imagen 1 - Asunción de los Ríos. Esta expedición tiene como objetivo el estudio de comunidades microbianas a lo largo de diferentes transeptos establecidos en distintas áreas del desierto, que permitirán analizar los efectos sobre la colonización microbiana de gradientes de niebla y lluvia. En concreto, en mi grupo nos proponemos el análisis de la organización espacial y la diversidad de comunidades microbianas litobiónticas, que son aquellas que colonizan las piedras (epilíticas y endolíticas) o que se asocian a su superficie inferior (hipolíticas), a lo largo de esos gradientes. Tomando como base el Centro de investigación namibio Gobabeb (http://www.gobabebtrc.org/), situado al este de Walvis Bay y localizado estratégicamente en las orillas del río Kuiseb (mapa inferior), se visitarán, tanto los desiertos de grava situados al norte del río, como la zona de dunas situada al sur.

Imagen 2 - Google Earth. El desierto del Namib está situado en el suroeste del continente africano y con una edad estimada de 80 millones de años, se considera que puede ser la región desértica más antigua del mundo. Se trata de un desierto subtropical de costa, en el que la extrema aridez, fuertes vientos, extremas temperaturas y baja disponibilidad de nutrientes, limitan la vida microbiana y vegetal. Sin embargo, en algunas áreas existe una colonización extensiva de líquenes (organismos formados por la asociación simbiótica de microorganismos) y los microorganismos han encontrado refugios dentro y bajo piedras translucidas, donde pueden proliferar gracias a la protección que el sustrato les confiere. La clave para la supervivencia en este desierto, donde las precipitaciones no son suficientes para permitir crecer a las plantas, es el aporte de agua a través de las nieblas las cuales pueden adentrarse hacia el interior hasta 60 Km. Las nieblas permiten la supervivencia y actividad de líquenes epilíticos (superficie de las piedras) y comunidades microbianas endolíticas (dentro de la piedra) e hipolíticas (en la interfase suelo-piedra). Por ello, es de especial relevancia la búsqueda y estudio de estos refugios de vida microbiana asociados al sustrato lítico, así como identificar los microorganismos presentes y caracterizar sus adaptaciones a las condiciones extremas de este desierto. Estos estudios pueden dar lugar al descubrimiento de nuevas especies de microorganismos con específicas adaptaciones a estos hábitats singulares.

Fotografías: Asunción de los Ríos.

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