Papúa: La expedición va viento en popa

Hola a todos y saludos desde Kaimana, un pueblito en la costa suroeste de Nueva Guinea, en la zona del “cuello del pájaro”. La expedición va viento en popa y acabamos de llegar de Lobo, una localidad en Triton Bay donde hemos estado trabajando los últimos diez días. Os envio con prisas y desde una pésima conexión unas cuantas fotos de las impresionantes aves que estamos capturando en redes. Ya hemos capturado y observado varias especies que están fuera del área de distribución conocida, con lo cual estamos contribuyendo a definir rangos, abundancias y patrones de variación espacial en caracteres del plumaje, etc. Además, estamos tomando muestras genéticas que nos permitirán analizar patrones geográficos de variación genética y determinar historias evolutivas y límites de especie en algunos géneros. La expedición es enorme (para que os hagáis una idea, cargamos en los dos barcos siete Zodiacs, 20 tiendas de campaña, 800 kg de arroz…), y hay investigadores trabajando con peces, mamíferos, aves, reptiles, insectos, invertebrados marinos, orquídeas, palmeras… ¡además de un equipo de seis filmadores y fotógrafos que traen hasta drones para filmar el dosel! El grupo de ornitología lo componemos mi colaborador Christophe Thébaud (Université de Toulouse) y yo, junto a nuestros colegas indonesios Hidayat y Suparno (aquí usan un solo nombre-apellido), del Museum Zoologicum Bogoriense del LIPI (el instituto indonesio de ciencia) en Bogor, cerca de Jakarta. Todos los grupos compartimos campamento base y desplazamientos y, ya en campo, nos dividimos por especialidad. Hemos estado trabajando principalmente junto a los herpetólogos Philipp Gaucher y Antoine Fouquet, viejos amigos por nuestro trabajo previo en la Guayana Francesa, quienes nos deleitan con todo tipo de anfibios y reptiles, desde ranitas mínimas hasta pitones de cuatro metros. En cuanto a las aves, en Lobo hemos muestreado varios días a 200 m donde la diversidad es muy alta, y hemos conseguido muestras de unas 40 especies. También conseguimos subir a 1000 m de altitud, lo cual no es nada fácil por tratarse de una zona kárstica sin aguas superficiales (¡con lo cual hay que cargar el agua a la espalda!), pendientes escarpadas, resbaladizas y llenas de agujeros, sanguijuelas, insectos, etc. Pero tras varias horas de subida lo conseguimos y, aunque solo pudimos quedarnos dos días por falta de agua, capturamos varias especies interesantes y raras. El bosque de niebla es espectacular, más húmedo, lleno de musgo, epífitas y helechos arborescentes. Incluso ahí nuestros guías y porteadores papúes consiguen hacer un fuego en dos minutos. Es impresionante ver la facilidad con la que se deslizan por la selva, siempre descalzos. En comparación con ellos parecemos elefantes cojos. A continuación nos espera la zona de Arguni Bay donde trabajaremos cuatro días y, si las sanguijuelas nos dejan algo de sangre, nuestra última etapa consistirá en intentar alcanzar la cota de los 1200 m en las imponentes y míticas Kumawa Mountains, una de las zonas más inaccesibles y menos exploradas de la isla … kasih selamat!

Borja Milá es investigador Ramón y Cajal del Departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva del MNCN.

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